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Restaurantes
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J. Alfonso escribió:
Sitio curte su comida es de tipo menú de obreros y las mañas del camarero son de un vendedor con afán de cobrar por todo...
Patricia escribió:
Muy bueno
Muy bueno, la verdad.
ramon escribió:
teléfono
Fulano y Megano, el teléfono lo habeis puesto mal. La pobre señora está harta de coger las reservas para RP. Es +3491570...
Pepe Pótamo escribió:
En este sitio, y mas en el de Flor Baja, debe ser tradición el mal encare de los nacionales. Los asiático por contra enc...
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Domino de Antargu |
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Punt. Usuarios:![]() Ronda de Atocha nº. 16 28012 Madrid Barrio / Zona: Centro / Embajadores Metro: Embajadores / Atocha Teléfono: 915 275 244 Fax: 915 390 301 Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Sitio WEB Aparcacoches: No Precio aprox.: 50-60 € Dominio de Antargu es una tienda-vinoteca-restaurante situada cerca del llamado "Triángulo del Arte". La carta ofrece una cocina de mercado basada en platos de corte tradicional a los que siempre se agrega un detalle innovador. La bodega-vinoteca cuenta más de 10.000 botellas y 500 referencias. Dispone de un reservado y zona de catas. Cierra domingos. La opinión de Fulano: Conocía el local de hace años, y lo cierto es que las dos veces que estuve comí muy bien, caro pero muy bien. Así que cuando en internet vi una oferta-descuento del 50% no dudé en reservar. Al llegar me encontré el local muy cambiado. El salón es ahora más pequeño y si entonces era un restaurante con tienda de vinos ahora una tienda de vinos con restaurante, que no es lo mismo. Se mantiene la decoración barroca y recargada de antes, en ese punto justo que separa lo bonito de lo hortera. Y ojo a la lámpara, una pasada. Pero no sólo eso ha cambiado. Hace tiempo que no comía tan mal. De hecho tanto que ni siquiera recuerdo si alguna vez he comido peor. Empezamos con un plato de jamón (22,00 €) correcto, y un tartar de atún (19,00 €) aderezado con pepinillo, cebolla morada y jengibre, un contraste de sabores extraño pero muy interesante. Comenzaba bien la cosa, pero a partir de ahí se fue jodiendo de forma inexorable. Unos huevos escalfados con pimienta y trufa salteados con secreto ibérico y patatas (16,00 €) que, como dijo uno de mis amigos, resultó ser un huevo frito con filete viejo hecho tiras; ¿y la trufa? pues, salvo que se refieran a esas manchas negras con textura de neumático, ni se la ve ni se la espera; aún así a mí no me pareció que estuviera malo. Pero aún quedaba lo peor, unas croquetas (12,00 €) fermentadas, apelmazadas y ácidas, que no pudimos comernos, y que aunque dijeron que no cobrarían acabo de darme cuenta que aparecen en la factura; cuál no sería nuestra sorpresa al comprobar que las siguieron sirviéndolas en otras mesas. Pero como todo puede empeorar, aun cuando uno piense que no, empeoró. El steak tartar (18,00 €) más lamentable que he probado en mi vida, de ahora en adelante dividiré el steak tartar en muy bueno, bueno, malo, muy malo, peor y éste; ¿pero a quién se le ocurre meter almendra tostada en un steak tartar?, ¿pero es que no prueban primero los platos? Después una paletilla de lechal confitada al tomillo (24,00 €), la más pequeña que haya visto, dudo que un cordero, salvo que sea prematuro, pueda llegar a ser tan pequeño, quemada y seca. Las dos cosas se quedaron ahí, aunque ya pasamos de decir nada. Mira que mis padres me enseñaron a comer de todo, pero ni tirando de educación pude con ésto. Al final terminamos mojando pan, que éste sí estaba muy bueno, en aceite de oliva. El tema del vino merece mención aparte. La carta, una serie de fotocopias escritas a mano sobre un folio de cuadrícula, es dificilísima de leer, y encima sin precios. Según dicen para que el cliente pasee por la tienda y elija; pues quita la carta. Como no nos apetecía pasear, aún con dificultades, preguntamos por dos vinos de la carta, agotados. Al final no quedó más remedio que pasear y elegir otros dos que, según comprobamos luego, no aparecían en carta. En su favor la perfecta conservación de un Viña Sastre del 99, que no es fácil. Pero como decía antes todo puede empeorar. No es de recibo que un local que presume de estar especializado en vinos, de tener más de 500 referencias, muchas por encima de los 300 euros, solo tenga un tipo de copa, como si fueran lo mismo un champagne, un blanco joven y tinto gran reserva. El servicio amable. Como detalle final nos invitaron a una copa. La mía Tanqueray Ten sin aromatizar, ni limón, y enebro, ni leches, solo Tanqueray Ten y Fever Tree. Si no estuviera plenamente convecido no me atrevería a decir ésto: aquello no eran Tanqueray Ten solo, un sabor a limón demasiado marcado y un toque dulce que no supe a qué asociar. Como la sirvieron delante de mí, y por tanto no cabe confusión en la botella, quiero pensar que la aromatizaron antes de servirla y al darse cuenta del error retiraron el limón, y la otro cosa, dejando la copa y el hielo. Quiero pensar. 0.5La opinión de Mengano: De buena me he librao. pendiente |
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